martes, 26 de julio de 2016

Yazmín, una excompañera

Como casi cada viernes, los compañeros y yo salimos a tomarnos unas copas; como a eso de las 10 de la noche al ir al baño, me dí cuenta que en una de las mesas estaba una antigua compañera, a la que hacia casi 3 años no veía. La verdad se veía muy guapa, me acerqué, nos saludamos y preguntamos algunas cosas, nos despedimos con un beso en la mejilla e intercambiamos números telefónicos.

Jazmín, es su nombre, siempre me había atraído, pero siempre hubo un poco de resistencia en ella cuando le hacia alguna invitación o le lanzaba algún piropo; así que opté por dejar en paz el intento de seducirla. Al poco rato, mi celular sonó, era ella:

-Hola, soy yo, Yazmín, ¿te irás pronto? - me preguntó
-No, todavía no, ¿necesitas algo?
-Ay, es que mira, vine con mi amiga y su novio, pero ya están discutiendo, y no quiero causar incomodidad...yo ya me siento incomodísima.
-Pues aún no me voy pero ¿por qué no te vienes a nuestra mesa, y te llevo en un rato más?
-¿De verdad, no se enojarán ?
-¡claro que no!

Así que me puse de pie, me acerqué a su mesa, me dirigí a Jazmín ofreciéndole un trago en mi mesa, ella se dirigió a sus amigos, se levantó y me acompañó. En la mesa, le presenté a mis dos compañeros, conversando un largo rato. Durante la charla, y dado el ruido del bar, pude acercarme a Jazmín un poco más, platicamos casi al oído y al calor de las copas, en un momento me atreví a darle un beso en la mejilla; ella me miró y me devolvió el beso en la mejilla. Seguimos charlando pero ya era diferente, le tomaba la mano, le acariciaba el brazo, en fin, ya no había más que pensar. En una de esas, me pidió que la acompañará al baño, así lo hice, la esperé afuera y cuando salió, al tomarla de la cintura para caminar, algo me ocurrió que hizo que la jalara hacia mi y la besé. Jazmín me abrazó sin resistirse. Me separé y la bese en el oído, al tiempo que le decía -Me gustas mucho... -Tú también -me respondió.

Nos dirigimos a la mesa, estuvimos una media hora más y me pidió que la llevara a su casa. Nos despedimos de los compañeros, subimos a mi auto y enfilamos rumbo a su casa, en el camino charlamos sobre si tenia novio, que si yo continuaba aún casado y demás; Jazmín tenía dos meses de haber cortado con su chico. Decidí estacionarme antes de llegar a su casa, en un lugar con poca luz, ahí la abracé, esta vez acariciándola de más. Todo esto nos calentó demasiado, por lo que me atreví a tocar sus tetas, ella suspiraba; de pronto sentí como posó su mano sobre mi paquete y comenzó a acariciarme. Al notar su disposición y ganas, fui metiendo mi mano bajo su falda, acariciando sus muslos, mientras no besábamos con más ganas. En un momento, le susurré al oído :

-¿Nos vamos a otro lugar?
- ...sssi. - me respondió agitada, ante mi sorpresa.

Le di un beso, arranqué mi auto y me dirigí a un motel que estaba cerca. Llegamos y nos metimos. Al entrar de inmediato la abracé, besándola, acariciándola; se notaba la ausencia de sexo en esos meses, podía oírla suspirar y gemir en cada toque.

Comencé a desvestirla, hasta dejarla solo con su panty, sus tetas siempre me habían encantado, y esa noche podía sentir en mis labios la tibieza de sus pezones, se los chupaba y lamía, Jazmín emitía calientes quejidos mientras su manos agarraba mi paquete. Ella comenzó a desvestirme, desnudándome por completo. Nos acostamos sobre la cama y seguimos con el cachondeo, una de mis manos hizo a un lado su panty, tocando por fin aquella ricura de entrepierna, sintiendo la humedad que emanaba. Me bajé y comencé a besar sus muslos, sus vientre. Hice a un lado su panty y comencé a pasarle mi lengua en su labios, quiero decirles que su sabor me encantó. Jazmín me tomó de los cabellos empujándome hacia ella:

-Mmhhhhh, que ricoooo, asssiii...que riiiicoo me lo hacesss...

Levanté sus piernas y le quité la panty, se las abrí y continué dándole lengua, mientras mis manos apretaban suavemente sus tetas. Tomé su clítoris con mis labios, chupándolo de a poco, delicadamente, bajé mis manos abriendo más sus piernas, poniéndola a mi merced completamente. Apuré el movimiento, esto hizo que Jazmín comenzará a gemir más fuertemente, hasta no poder aguantar más, se vino en un delicioso orgasmo, mientras se convulsionaba y apretaba mi cabeza con sus piernas.

Cuando sentí que había terminado, me acosté a su lado y la abracé; ella agarró mi verga y comenzó a  jugar con ella, a masturbarme por largo rato, hasta ponerla dura. Se levantó y se acercó a ella, le pasó la lengua, y se la metió en la boca. Vaya forma de comerla, se la metía de a poco en la boca, y luego de un tirón la engullía, aquello me puso como loco; pasaba de vez en vez su lengua por todo mi tronco, recorriéndolo, pasándola por mis huevos y muslos, lo estaba haciendo fenomenal. La detuve y me puse el condón, nuevamente la abrí de piernas y le di mas lengua, haciéndola mojar mas, me paré en la orilla de la cama, jalándola, coloqué mi verga en su rajita sin penetrarla, haciendo que la sintiera en sus labios, pasándola por encima, acariciándola de arriba a abajo; fue ella misma quien la tomó con ansias y la colocó en su entrada, se la fui metiendo lentamente, nos mirábamos a los ojos, mientras la lujuria nos invadía. 

-Mmhhhh así, despacito, despacito, quiero sentirla... - me pedía

Me deje ir suavemente, hasta que mis huevos toparon con sus piernas, y comencé un mete-saca lento,suave:

-Asssiii, hazmelo rico, mmmhhh asssiii...
-Mmmhhh me encanta como me lo aprietas, como te la comes.
-¿Ssiii, te gusta?...¿asssi ?....mmmhhhhh me encanta como me coges, me encantaaa como me la metesss.

Estuvimos así un rato, elevé sus piernas mientras la penetraba con ritmo, luego coloqué sus piernas en mis hombros, metiéndosela más a fondo, arrancándole ricos gemidos y pequeños gritos :

-¡Aaahhh, assssiiiiii, assiiiiii,métemela toda, más, mas, asssiii, dámelaaa!

Yo no podía menos que complacerla, podía sentir lo caliente de su humedad, aprovechando la posición para besarnos, para morder sus tetas, para ver esa mirada lasciva y llena de lujuria, de ganas.

Al poco rato, me salí de ella y la puse de a perrito, mi verga entró sin contemplaciones, se la dejé ir de un solo golpe, ante sus gemidos de disfrute. Ahí estaba, clavándola, viendo como me engullía, mientras le daba unas suaves pero firmes nalgadas, la jalaba del cabello, le pedí que me volteara a ver, era deliciosa esa su mirada caliente, perversa :

-Mmmhhh asiii, dámela, metemela toda, asssiii, que rico me lo haces, te siento hasta adentrooo mmmhhhhh que ricooooo.
-Trágatela toda, se que te gusta, así, así, cómetela.
-Siii, dámela, dámela assssi...asiii masss, más, métemela toda, toda, ¡quiero sentirla toda!

No paraba de penetrarla en esa posición, la vista era maravillosa, sus gemidos me ponían cada vez más caliente. Después de un rato, me salí de ella y me recosté, jalando a Jazmín y haciendo que me montara; se colocó mi verga y de un sentón se la metió toda, empezó a subir y bajar con ganas, veía como se mordía sus labios, mis manos jugaban con sus tetas, apretándolas deliciosamente; ella alcanzó mis huevos con sus manos y comenzó a masajearlos, era una delicia verla cabalgándome. Yo podía ver como mi verga entraba y salia de ella, me estaba comiendo a sentones, ¡era simplemente delicioso!

Después de un rato, que no sé como aguantamos, me pidió que le diera de nuevo de "a perrito", la coloqué y se la metí de un solo golpe, duro, dándole con mas fueras, duro, casi salvaje; se la metía y sacaba con frenesí, la nalgueaba, le jalaba del cabello...yo ya no iba a aguantar más y aceleré mis embestidas, haciendo que Jazmín gritara más, puse unos de mis dedos en su culito haciéndole círculos, esto la prendió más, poniéndola mas caliente y con ganas de venirse, aceleré mis penetraciones, dejándosela ir a golpes, mientras mis huevos chocaban con ella y hacían ruido:

-¡Ayyy asiiii, asiii, dame mas durooo duroooo, métemela mas, massss, asiii...me encanta como me la metes, dámela, damela!

Yo ya no aguantaba más...y es que la forma en que apretaba era riquísima; no aguanté y me vine de una manera deliciosa, podía sentir las palpitaciones de mi venida, fue delicioso. Seguí dándole mientras me venía, la empujé hasta que ella quedó acostada boca abajo, pasé mi mano por debajo par alcanzar su clítoris y comencé a frotarlo, esto le encantó y sintiéndome dentro de ella, explotó en un riquísimo orgasmo, lleno de deliciosas convulsiones:

-¡Aaaaahhhhhhh sssssiiiiiiiii mmmmmmhhhhhhhhhh yaaaaa siiiiii.....mmmmhhhhh..ay que rico me vengo que ricoooo, no pares, que ricoooo!

Yo la abracé desde atrás, ella se desmadejó quedando boca abajo, y yo sobre ella, me salí de ella, con mi verga ya flácida por esa rica venida. Comencé a acariciar su espalda, mientras Yazmín iba calmando poco a poco su agitación.

Después de charlar de cosas muy lindas del momento y del porque no lo habíamos hecho antes, nos metimos a dar una ducha, teníamos ganas de más, pero en el fondo queríamos juntarlas para un nuevo encuentro; además, ella debía llegar a casa. Y yo también.

Nos vestimos, salimos del hotel y pase a dejarla a su casa, nos despedimos con un beso, con caricias, sin decir nada más, con la promesa de vernos nuevamente.

Hace unos días recibí un mensaje de ella, diciéndome: "Quiero verte, tú decides cuando, BESOS."



Yo, estoy más que dispuesto.

domingo, 10 de julio de 2016

Una joya, llamada Andrea.

Parte de mi trabajo consiste en atender al sector salud, y en esta ocasión tenía que asistir a una ciudad a 5 horas de la mía; es un hospital al cual ya he ido en repetidas ocasiones desde hace 2 años. Hace poco más de 8 meses, en el área de Urgencias ya había notado la presencia de una bella residente, con la que conseguí entablar charlas con ella, en dos ocasiones coincidimos en algún restaurante cerca del hospital, en fin, ya nos eramos conocidos...y nada indiferentes.

Ese día llegué de madrugada y con gusto me di cuenta que ella, Andrea estaba de guardia esa noche; nos saludamos de beso en la mejilla, intercambiamos algunas palabras y cada uno siguió en lo suyo. Cerca de las 6 de la mañana, al ir a buscar un café nos topamos en uno de los pasillos, le ofrecí uno :

- ...voy por un café, ¿ gustas uno ?
- Ay gracias, pero ya estoy por irme y si tomo se me va el sueño, y estoy agotadísima.
- Te creo, te noto muy cansada asi que te guardo ese café para la siguiente vez que yo venga. - y le sonreí
- ¿Y por qué hasta la siguiente? - me respondió ella sonriendo
- ...o podría ser para esta tarde, o noche
- ¿ Y si comemos y nos lo tomamos? - me propuso
- ¡Eso sería genial!
- Yo me repongo durmiendo unas horas por la mañana.
- No se diga más, tú dime a que hora te llamo...
- Como a las 3, ¿ te parece ?...anota mi número.

Así lo hice, y nos despedimos con un beso en la mejilla. Terminé lo que debía hace cerca de las 10 de la mañana, y me fui a descansar al hotel. Cerca de las 2 me desperté, me duché y vestí para encontrarme con Andrea.

A las 3 en punto le llamé, me contestó y acordamos donde pasaría por ella. Al pasar por ella, pude apreciarla mejor, ella es de estatura mediana, cabello castaño y largo a los hombros, de complexión normal, nalgoncita y unas tetas que no pasan desapercibidas. Le pregunté a donde quería ir, y entre lugares que ella y yo conocíamos decidimos ir a comer a un restaurante de comida del mar. Aquella comida se convirtió en una excelente oportunidad para conocernos un poco más, me contó mucho sobre ella, pude percibir a una linda chica con una vida de comodidades y mejores oportunidades que el resto; abierta, sin ser liberal. Obvio por el tipo de comida, las cervezas no faltaron, lo cual nos desinhibió un poco más, notándose en los comentarios e indirectas que nos lanzábamos mutuamente. Estaba claro, nos sentíamos atraídos, nos gustabamos; hubo momentos en que nos tomamos de la mano, en tocarnos un brazo e incluso, la pierna al acercase el uno al otro para charlar, dado el ruido en el lugar.

Terminamos de comer, salímos y nos dirigímos al estacionamiento; le abrí la puerta a Andrea, pero al calor de las cervezas, me atreví sin pensar más a tomarla por la cintura, la jalé suavemente y la besé. Ella respondió abrazándome, dejando en claro que podríamos ir más allá, la recargué sobre el auto, frotándome contra ella, sin dejar de besarnos. Después de un momento, ella se separó un poco y me dijo al oído:

- Quiero estar contigo...

La volví a besar y nos metimos al auto. En el camino nos fuimos metiendo mano, los comentarios que nos hacíamos eran por demás perversos, yo tenía una erección de esas brutales, Andrea decidió que iriamos a su departamento, no sin antes pasar por más cervezas. Llegamos y nos introdujimos a el. Me senté en su sofá, ella se montó sobre mí y continuamos con el cachondeo, destapamos unas cervezas y seguimos metiéndonos mano; nos desvestimos de la parte de arriba, yo estaba fascinado con sus tetas, mordía sus pezones, los lamía, le acariciaba los hombros, Andrea se retorcía deliciosamente. Era un placer sentir aquel cuerpo, tan susceptible a mis caricias y toqueteos; su manera de suspirar, de gemir me ponía más caliente.

Ella se levantó y me jaló de la mano, llevándome a su recámara; antes de entrar nos besamos en el marco de la puerta:

- Me gusta guardar recuerdos. - le susurré
- ...mmhhhh me calientas con eso, ¿las podré ver? - musitó
- Te regalaré una copia de todas las fotos - le respondí

Me guiñó un ojo y entramos, me empujó sobre la cama y se montó nuevamente en mí, la forma en que se movía sobre mi verga era deliciosa, nos besábamos, yo masajeaba y mordía suavemente sus tetas. Fue besando mi pecho hasta bajar a mi pantalón, mordiendo suavemente mi verga, que ya estaba por demás muy dura; usaba sus manos, está chica sabía lo que estaba haciendo. Me quitó el cinturón, desabrochó mi pantalón y lo fue bajando, hasta quitármelo completamente; mi bóxer marcaba mi fierro henchido, queriendo salir de el. Volvió a morderlo, bajo mi bóxer haciendo que saliera disparado de su prisión, lo recorrió desde abajo con su lengua, llegaba  la cabeza y volvía a bajar; tomó mi verga con una mano y lo colocó en su boca, chupando solo la cabeza, me miraba, sonreía perversa. De a poco fue engulléndome más y más, yo sentía como invadía aquella boca cálida y húmeda, al sacarla y soltar mi cabeza, provocaba un chasquido, eso me ponía mas a mil, bajaba y me chupaba los huevos.

- ...cómetela toda. - le pedí

Sin perder tiempo, Andrea hizo el intento pero al llegar a su garganta, se atragantaba; la tomé del cabello y le di ritmo, le intentaba ayudar empujándola pero le ganaba el atragantamiento, así que la aparte suavemente, la recosté sobre su cama y comencé a chupar sus tetas, mientras mi mano masajeaba su conchita, haciendo que comenzara a retorcerse suavemente. Hice lo mismo, fui baj
ando hasta su pantalón, se lo quité junto a su tanga que ya tenía marcada una rica mancha de humedad.

Sin prisas pase mi lengua por su conchita, recogiendo y saboreando esa deliciosa humedad, arrancándole un gemido. Abrí sus labios y comencé a darle lengua, Andrea se retorcía de
e una forma tan rica, tan placentera; me dirigí a su clítoris, haciendo círculos, tatuando mi nombre en el. Pasé sus piernas sobre mis hombros, dirigiendo mis manos a sus tetas, tomándolas suavemente, pellizcando delicadamente sus pezones, mientras mi lengua no paraba introduciéndose cada vez más en su conchita, hasta donde yo podía llegar. Bajé una mano y lentamente le metí un dedo, el cual la penetró con tal facilidad, sintiendo ese calor infernal pero a la vez celestial, de su ser. Comencé un rítmico mete y saca, sin dejar de mover mi lengua; decidí usar otro dedo, Andrea no tardó en llegar a ese punto sin retorno, por lo que aceleré el movimiento de mi lengua y dedos; sus gemidos se fueron haciendo más fuertes, llenando aquella habitación, para terminar convulsionandose en un delicioso orgasmo, provocando que sus piernas me aprisionaran con fuerza; no puedo explicarles como goce su rica venida.

Me salí de entre sus piernas, recostándome a su lado, dejando que de a poco se calmará, que recuperara el aliento; mientras acariciaba su vientre, sus muslos.

- ¿ No tienes sed ? - Me preguntó Andrea
- si, voy por unas cervezas

Asi lo hice, fuí a la mesa del comedor, y regresé con dos cervezas, destapé ambas y le di una. Conversamos mientras las bebíamos, intercambíamos besos y caricias, provocando que la ganas se despertaran nuevamente. Nuevamente nos metimos mano, comenzamos a masturbarnos. En un momento, le pedí que pararamos:

- Tócate para mí.. -le pedí

Andrea se sentó pegada al respaldo de su cama, y yo me puse de pie jalando una silla, me senté en ella.

- Tú también tócate, masturbate para mí - me pidió

Ambos comenzamos a masturbarnos, uno frente al otro, lanzándonos miradas perversas, gimiendo, entrecerrando los ojos; era un disfrute increíble.

- Ya no aguanto... - musitó Andrea
- Ven. - le respondí, al tiempo que me levantaba de la silla

La detuve en la orilla de la cama, la puse en cuatro, lamí y mordí suavemente las nalgas, luego me arrodillé y comencé de nuevo a darle lengua; esta vez iba de su conchita a su culito, nalgueándola con suavidad de vez en vez. Le pedí que me diera sus manos, jalándola e inmovilizándola mientras mi lengua hacia lo suyo.

Me puse de pie, y le puse mi verga entre sus nalgas, haciéndome sentír en aquel delicioso canal. Abrí un condón y me coloqué en su entrada, metiéndosela lentamente, disfrutando como se la iba comiendo. Comencé a bombearla, tenerla de "a perrito" era más que placentero, la prendía más dándole ricas nalgadas: le encantaba que le jalara del cabello:

- ¿ rico ?
- mmhhhhh siiii, asssssíiiii...dame assssíiiii...
- ¿ más duro ?
- ssssiiii, métemela toda, dámela toda...dame másssss....

Después de bombearla un buen rato, la voltee y le di lengua, su humedad era tremenda, yo lamía como sediento en desierto, tenía un sabor que me fascinaba. Nuevamente coloqué mi verga en su conchita. levanté sus piernas y se la metí de golpe, Andrea gemía, suspirabamos y sudabamos. Yo estaba encantado viendo como engullía mi verga.

Me pidió que la pusiera de nuevo en 4, y que se la metiera de golpe, y así lo hice, la coloqué y sin avisar se la deje ir a fondo. Des esta manera comenzamos a coger duro, yo ya la llamaba mi puta, mi perrita:

- Sssiiii, soy tu putaaaaa, tu putitaaaaa...cógeme, métemela, la quiero todaaaa...es miiiia !! - gritaba

Yo la complacía, la sacaba casi en su totalidad para dejarsela ir de golpe, sin olvidarme de nalguearla un poco má fuerte, uno de mis dedos jugaba con su culito, tomando su propia humedad, haciendo círculos en el, Andrea ya bufaba en este punto.

- Me voy a venirrrr, que ricooo, asiiiii que rico...no pares, no me la saquessss, dame masssss masssss

Yo apure el ritmo, el mete y saca, la jalé del cabello, tomándola del cuello y diciéndole al oido:

- Vente putitaaaa, vente rico, venteeeee, disfrútalo, venteeee...asssiii, muévete putita, muévete !!

Ante mis embates y aquellas palabras, Andrea se vino en un rico y delicioso orgasmo, podía sentir las contracciones en su conchita, yo no pare de metérsela hasta que sentí que se desmadejaba suavemente sobre la cama, yo me fui con ella y quede sobre ella, sin dejar de moverme.

- Que rico, que rico...me encantas....
- y tú a mí Andrea, aprietas rico...
- Quiero que te vengas en mis tetas - me pidió

Me salí de ella, se volteó para quedar boca arriba, me senté sobre ella, me quitó el condón y sin pedírselo puso mi verga entre sus tetas y comenzó a darme una rica "rusa", momentos después se la acerqué a la boca para que me diera una rica mamada, yo ya no aguantaría más:

- ¡Siii, que rico me la chupas...trágatelo putita, sácame la lechita, tu lechita!

Andrea comenzó a chupar con mas fruición engulléndome, que rico sentía su boca comiéndose mi verga.

- Ya no aguanto, me voy a venirrr...¡mmhhhhhh!

Tomó mi verga con una mano, masturbándome y chupándome a la vez, mirándome de esa manera exquisita con que miran las mujeres; advirtió que me iba a venir, su boca soltó mi verga y sin dejar de masturbarme me colocó en sus tetas provocando que me viniera rico, soltándole toda mi leche sobre ella. No paró hasta que vió que ya no salía más.

Me tiré a su lado, ella no soltó mi verga, la acariciaba, jugaba con mi semen, batió su mano con el y me batió el pecho; yo no pude menos que sonreír. Había sido una rica venida par ambos.

Charlamos sobre como se había venido dando la atracción, sin abundar en más. Para mí el tiempo apremiaba, ese mismo día debía regresar a mi ciudad. Prometimos volver a encontrarnos, dejando más que claro que la atracción no iba más a allá que esto.

Estuvimos un rato más charlando, me vestí y me despedí de ella con un beso y un abrazo. No había nada más que aclarar o charlar, nos gustábamos para coger y ya. Salí de su departamento y me fui al hotel a asear, tomando minutos después mi camino de regreso a casa.

Ha sido encontrar a una joya ardiente como lo es Andrea, y siempre lo he dicho: porque no te suceda, no significa que no le suceda a los demás; o porque a ti te suceda, le pasará a todos. Tan solo estoy convencido que todo es posible.

Les prometo que veré de nuevo a Andrea...y si, ella está leyendo esto. Besos para ti, Andrea, te repito: "Fue delicioso y exquisito."


 Eros®