domingo, 10 de julio de 2016

Una joya, llamada Andrea.

Parte de mi trabajo consiste en atender al sector salud, y en esta ocasión tenía que asistir a una ciudad a 5 horas de la mía; es un hospital al cual ya he ido en repetidas ocasiones desde hace 2 años. Hace poco más de 8 meses, en el área de Urgencias ya había notado la presencia de una bella residente, con la que conseguí entablar charlas con ella, en dos ocasiones coincidimos en algún restaurante cerca del hospital, en fin, ya nos eramos conocidos...y nada indiferentes.

Ese día llegué de madrugada y con gusto me di cuenta que ella, Andrea estaba de guardia esa noche; nos saludamos de beso en la mejilla, intercambiamos algunas palabras y cada uno siguió en lo suyo. Cerca de las 6 de la mañana, al ir a buscar un café nos topamos en uno de los pasillos, le ofrecí uno :

- ...voy por un café, ¿ gustas uno ?
- Ay gracias, pero ya estoy por irme y si tomo se me va el sueño, y estoy agotadísima.
- Te creo, te noto muy cansada asi que te guardo ese café para la siguiente vez que yo venga. - y le sonreí
- ¿Y por qué hasta la siguiente? - me respondió ella sonriendo
- ...o podría ser para esta tarde, o noche
- ¿ Y si comemos y nos lo tomamos? - me propuso
- ¡Eso sería genial!
- Yo me repongo durmiendo unas horas por la mañana.
- No se diga más, tú dime a que hora te llamo...
- Como a las 3, ¿ te parece ?...anota mi número.

Así lo hice, y nos despedimos con un beso en la mejilla. Terminé lo que debía hace cerca de las 10 de la mañana, y me fui a descansar al hotel. Cerca de las 2 me desperté, me duché y vestí para encontrarme con Andrea.

A las 3 en punto le llamé, me contestó y acordamos donde pasaría por ella. Al pasar por ella, pude apreciarla mejor, ella es de estatura mediana, cabello castaño y largo a los hombros, de complexión normal, nalgoncita y unas tetas que no pasan desapercibidas. Le pregunté a donde quería ir, y entre lugares que ella y yo conocíamos decidimos ir a comer a un restaurante de comida del mar. Aquella comida se convirtió en una excelente oportunidad para conocernos un poco más, me contó mucho sobre ella, pude percibir a una linda chica con una vida de comodidades y mejores oportunidades que el resto; abierta, sin ser liberal. Obvio por el tipo de comida, las cervezas no faltaron, lo cual nos desinhibió un poco más, notándose en los comentarios e indirectas que nos lanzábamos mutuamente. Estaba claro, nos sentíamos atraídos, nos gustabamos; hubo momentos en que nos tomamos de la mano, en tocarnos un brazo e incluso, la pierna al acercase el uno al otro para charlar, dado el ruido en el lugar.

Terminamos de comer, salímos y nos dirigímos al estacionamiento; le abrí la puerta a Andrea, pero al calor de las cervezas, me atreví sin pensar más a tomarla por la cintura, la jalé suavemente y la besé. Ella respondió abrazándome, dejando en claro que podríamos ir más allá, la recargué sobre el auto, frotándome contra ella, sin dejar de besarnos. Después de un momento, ella se separó un poco y me dijo al oído:

- Quiero estar contigo...

La volví a besar y nos metimos al auto. En el camino nos fuimos metiendo mano, los comentarios que nos hacíamos eran por demás perversos, yo tenía una erección de esas brutales, Andrea decidió que iriamos a su departamento, no sin antes pasar por más cervezas. Llegamos y nos introdujimos a el. Me senté en su sofá, ella se montó sobre mí y continuamos con el cachondeo, destapamos unas cervezas y seguimos metiéndonos mano; nos desvestimos de la parte de arriba, yo estaba fascinado con sus tetas, mordía sus pezones, los lamía, le acariciaba los hombros, Andrea se retorcía deliciosamente. Era un placer sentir aquel cuerpo, tan susceptible a mis caricias y toqueteos; su manera de suspirar, de gemir me ponía más caliente.

Ella se levantó y me jaló de la mano, llevándome a su recámara; antes de entrar nos besamos en el marco de la puerta:

- Me gusta guardar recuerdos. - le susurré
- ...mmhhhh me calientas con eso, ¿las podré ver? - musitó
- Te regalaré una copia de todas las fotos - le respondí

Me guiñó un ojo y entramos, me empujó sobre la cama y se montó nuevamente en mí, la forma en que se movía sobre mi verga era deliciosa, nos besábamos, yo masajeaba y mordía suavemente sus tetas. Fue besando mi pecho hasta bajar a mi pantalón, mordiendo suavemente mi verga, que ya estaba por demás muy dura; usaba sus manos, está chica sabía lo que estaba haciendo. Me quitó el cinturón, desabrochó mi pantalón y lo fue bajando, hasta quitármelo completamente; mi bóxer marcaba mi fierro henchido, queriendo salir de el. Volvió a morderlo, bajo mi bóxer haciendo que saliera disparado de su prisión, lo recorrió desde abajo con su lengua, llegaba  la cabeza y volvía a bajar; tomó mi verga con una mano y lo colocó en su boca, chupando solo la cabeza, me miraba, sonreía perversa. De a poco fue engulléndome más y más, yo sentía como invadía aquella boca cálida y húmeda, al sacarla y soltar mi cabeza, provocaba un chasquido, eso me ponía mas a mil, bajaba y me chupaba los huevos.

- ...cómetela toda. - le pedí

Sin perder tiempo, Andrea hizo el intento pero al llegar a su garganta, se atragantaba; la tomé del cabello y le di ritmo, le intentaba ayudar empujándola pero le ganaba el atragantamiento, así que la aparte suavemente, la recosté sobre su cama y comencé a chupar sus tetas, mientras mi mano masajeaba su conchita, haciendo que comenzara a retorcerse suavemente. Hice lo mismo, fui baj
ando hasta su pantalón, se lo quité junto a su tanga que ya tenía marcada una rica mancha de humedad.

Sin prisas pase mi lengua por su conchita, recogiendo y saboreando esa deliciosa humedad, arrancándole un gemido. Abrí sus labios y comencé a darle lengua, Andrea se retorcía de
e una forma tan rica, tan placentera; me dirigí a su clítoris, haciendo círculos, tatuando mi nombre en el. Pasé sus piernas sobre mis hombros, dirigiendo mis manos a sus tetas, tomándolas suavemente, pellizcando delicadamente sus pezones, mientras mi lengua no paraba introduciéndose cada vez más en su conchita, hasta donde yo podía llegar. Bajé una mano y lentamente le metí un dedo, el cual la penetró con tal facilidad, sintiendo ese calor infernal pero a la vez celestial, de su ser. Comencé un rítmico mete y saca, sin dejar de mover mi lengua; decidí usar otro dedo, Andrea no tardó en llegar a ese punto sin retorno, por lo que aceleré el movimiento de mi lengua y dedos; sus gemidos se fueron haciendo más fuertes, llenando aquella habitación, para terminar convulsionandose en un delicioso orgasmo, provocando que sus piernas me aprisionaran con fuerza; no puedo explicarles como goce su rica venida.

Me salí de entre sus piernas, recostándome a su lado, dejando que de a poco se calmará, que recuperara el aliento; mientras acariciaba su vientre, sus muslos.

- ¿ No tienes sed ? - Me preguntó Andrea
- si, voy por unas cervezas

Asi lo hice, fuí a la mesa del comedor, y regresé con dos cervezas, destapé ambas y le di una. Conversamos mientras las bebíamos, intercambíamos besos y caricias, provocando que la ganas se despertaran nuevamente. Nuevamente nos metimos mano, comenzamos a masturbarnos. En un momento, le pedí que pararamos:

- Tócate para mí.. -le pedí

Andrea se sentó pegada al respaldo de su cama, y yo me puse de pie jalando una silla, me senté en ella.

- Tú también tócate, masturbate para mí - me pidió

Ambos comenzamos a masturbarnos, uno frente al otro, lanzándonos miradas perversas, gimiendo, entrecerrando los ojos; era un disfrute increíble.

- Ya no aguanto... - musitó Andrea
- Ven. - le respondí, al tiempo que me levantaba de la silla

La detuve en la orilla de la cama, la puse en cuatro, lamí y mordí suavemente las nalgas, luego me arrodillé y comencé de nuevo a darle lengua; esta vez iba de su conchita a su culito, nalgueándola con suavidad de vez en vez. Le pedí que me diera sus manos, jalándola e inmovilizándola mientras mi lengua hacia lo suyo.

Me puse de pie, y le puse mi verga entre sus nalgas, haciéndome sentír en aquel delicioso canal. Abrí un condón y me coloqué en su entrada, metiéndosela lentamente, disfrutando como se la iba comiendo. Comencé a bombearla, tenerla de "a perrito" era más que placentero, la prendía más dándole ricas nalgadas: le encantaba que le jalara del cabello:

- ¿ rico ?
- mmhhhhh siiii, asssssíiiii...dame assssíiiii...
- ¿ más duro ?
- ssssiiii, métemela toda, dámela toda...dame másssss....

Después de bombearla un buen rato, la voltee y le di lengua, su humedad era tremenda, yo lamía como sediento en desierto, tenía un sabor que me fascinaba. Nuevamente coloqué mi verga en su conchita. levanté sus piernas y se la metí de golpe, Andrea gemía, suspirabamos y sudabamos. Yo estaba encantado viendo como engullía mi verga.

Me pidió que la pusiera de nuevo en 4, y que se la metiera de golpe, y así lo hice, la coloqué y sin avisar se la deje ir a fondo. Des esta manera comenzamos a coger duro, yo ya la llamaba mi puta, mi perrita:

- Sssiiii, soy tu putaaaaa, tu putitaaaaa...cógeme, métemela, la quiero todaaaa...es miiiia !! - gritaba

Yo la complacía, la sacaba casi en su totalidad para dejarsela ir de golpe, sin olvidarme de nalguearla un poco má fuerte, uno de mis dedos jugaba con su culito, tomando su propia humedad, haciendo círculos en el, Andrea ya bufaba en este punto.

- Me voy a venirrrr, que ricooo, asiiiii que rico...no pares, no me la saquessss, dame masssss masssss

Yo apure el ritmo, el mete y saca, la jalé del cabello, tomándola del cuello y diciéndole al oido:

- Vente putitaaaa, vente rico, venteeeee, disfrútalo, venteeee...asssiii, muévete putita, muévete !!

Ante mis embates y aquellas palabras, Andrea se vino en un rico y delicioso orgasmo, podía sentir las contracciones en su conchita, yo no pare de metérsela hasta que sentí que se desmadejaba suavemente sobre la cama, yo me fui con ella y quede sobre ella, sin dejar de moverme.

- Que rico, que rico...me encantas....
- y tú a mí Andrea, aprietas rico...
- Quiero que te vengas en mis tetas - me pidió

Me salí de ella, se volteó para quedar boca arriba, me senté sobre ella, me quitó el condón y sin pedírselo puso mi verga entre sus tetas y comenzó a darme una rica "rusa", momentos después se la acerqué a la boca para que me diera una rica mamada, yo ya no aguantaría más:

- ¡Siii, que rico me la chupas...trágatelo putita, sácame la lechita, tu lechita!

Andrea comenzó a chupar con mas fruición engulléndome, que rico sentía su boca comiéndose mi verga.

- Ya no aguanto, me voy a venirrr...¡mmhhhhhh!

Tomó mi verga con una mano, masturbándome y chupándome a la vez, mirándome de esa manera exquisita con que miran las mujeres; advirtió que me iba a venir, su boca soltó mi verga y sin dejar de masturbarme me colocó en sus tetas provocando que me viniera rico, soltándole toda mi leche sobre ella. No paró hasta que vió que ya no salía más.

Me tiré a su lado, ella no soltó mi verga, la acariciaba, jugaba con mi semen, batió su mano con el y me batió el pecho; yo no pude menos que sonreír. Había sido una rica venida par ambos.

Charlamos sobre como se había venido dando la atracción, sin abundar en más. Para mí el tiempo apremiaba, ese mismo día debía regresar a mi ciudad. Prometimos volver a encontrarnos, dejando más que claro que la atracción no iba más a allá que esto.

Estuvimos un rato más charlando, me vestí y me despedí de ella con un beso y un abrazo. No había nada más que aclarar o charlar, nos gustábamos para coger y ya. Salí de su departamento y me fui al hotel a asear, tomando minutos después mi camino de regreso a casa.

Ha sido encontrar a una joya ardiente como lo es Andrea, y siempre lo he dicho: porque no te suceda, no significa que no le suceda a los demás; o porque a ti te suceda, le pasará a todos. Tan solo estoy convencido que todo es posible.

Les prometo que veré de nuevo a Andrea...y si, ella está leyendo esto. Besos para ti, Andrea, te repito: "Fue delicioso y exquisito."


 Eros®

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